La Donaira afinca el sueño de un paraíso interior Finca La Donaira es la iniciativa que en el ecosistema andaluz de las serranías mejor integra naturaleza y cosmopolitismo, diseño y hábitat rural, turismo y permacultura, privacidad y encuentro, lujo y minimalismo, conservación y desarrollo
Juan Luis Pavón

La configuración de un hábitat como horizonte de paraíso, la utopía de establecer una simbiosis perfecta entre naturaleza y razón, entre paisaje y convivencia, son impulsos que vivaquean en el caldo de cultivo de la condición humana desde que hace miles de años en el planeta empezaron a sembrarse las primeras tentativas para constituir comunidades, sociedades, civilizaciones. Esa energía es la que ilumina la creación y desarrollo de La Donaira como un espacio donde redescubrir el sentido de cualquier viaje y la capacidad de armonizar exterior e interior. Porque es alicorto llamarle turismo o escapada al cúmulo de vivencias que depara estar dos, tres, cinco o siete días dentro de esta finca de 700 hectáreas en el corazón de Andalucía resguardada por la confluencia de la Sierra de Grazalema y la Serranía de Ronda.

La Donaira entronca con una tendencia que aporta buenos frutos a Andalucía, tanto en comarcas sin costa como en franjas del litoral. Ser territorio y sociabilidad con los que tanto se identifican ciudadanos de otros países, que se mimetizan con Andalucía y la enriquecen con más ahínco y mérito que muchos lugareños. Elegida como destino en el que llevar a cabo su reto más ambicioso, su convicción más íntima, su lugar en el mundo, su síntesis de criterios y objetivos. Se sienten convocados por lo mejor de Andalucía y le  entregan a Andalucía lo mejor de sí mismos. Así sucede en Doñana, en las Alpujarras, en la Sierra de Aracena, en la Axarquía,…,. gracias a británicos, alemanes, holandeses, franceses,… Todos con tenacidad y sin alharacas. Y de igual manera acontece en La Donaira, cuyos artífices son los hermanos Bodner, de nacionalidad austriaca.

El jardín medicinal creado en La Donaira tiene más de 350 especies de plantas curativas, calmantes o vigorizantes. Verlo y olerlo es fascinante, y de él se nutre todo el año para su exquisita oferta culinaria, para las infusiones, para lociones y bálsamos.

Apertura no solo a huéspedes. En concordancia con su vocación, para ser partícipe de lo que ofrece La Donaira no solo se puede conseguir alojándose como huéspedes en alguna de sus nueve primorosas y distintas habitaciones. A lo largo del año, hay también opciones para estar en el interior de la finca y realizar actividades durante horas, vinculadas en unos casos con la vivencia de la agricultura, la ganadería, la apicultura, la floresta; y en otros con su programación de conciertos tanto de música clásica como de flamenco. O atreverse a correr su Maratón de Montaña, cuya primera edición se celebró en noviembre de 2019.

La Donaira es definida por sus mentores como eco retiro de lujo discreto. Desde su entrada se desmarca del modelo turístico, y en su arquitectura de ‘bioconstrucción’ la tecnología está disimulada.

 

 

 

Lujo sin televisores. La Donaira está considerado a nivel internacional uno de los mejores lugares donde sentir el lujo de estar fuera de los circuitos convencionales del lujo. Hasta el punto de que no hay televisores. Y no se puede acceder ni transitar con vehículos particulares. La recepción está en La Posada, establecimiento sito en el centro del pueblo de El Gastor, y desde ahí son llevados tanto quienes se alojan en La Donaira como quienes acuden a alguna actividad puntual.

El salón, concebido con los mismos criterios de luminosidad y de maridaje entre piedra, madera, cuero,… En La Donaira se cuidan tanto los detalles que se combina la maestría de los artesanos de Ubrique en la piel con la adquisición de mobiliario en anticuarios de Lille (Francia).

Origen. Los promotores del proyecto buscaron por Andalucía una finca grande, hermosa y tranquilo, sin construcciones a la vista fuera cual fuera la orientación hacia la que se oteara el horizonte. Y encontraron en la intersección de las provincias de Málaga y Cádiz, entre Montecorto y El Gastor, lo que hoy es La Donaira. Un antiguo y depauperado cortijo, mal conservado, donde han hecho una intervención primorosa para incorporarle con esmero maderas, cantos, solerías, vigas, tejas,… Ahora es una edificación de 1.100 metros cuadrados con grandes ventanales para potenciar la integración con el paisaje y disfrutar de la paleta de colores que aportan el sol y la luna en su carrera de relevos.

La piscina al aire libre, con agua de un manantial, en un entorno de encinas y de jardinería, y tras ella un completísimo spa, con piscina cubierta sobre un espectacular mosaico, zona de masajes, cortina de agua, baño turco con fragancias naturales y sauna con calentador de leña artesanal que cuenta con piedra natural y madera de cedro rojo canadiense.

Decoración. El estudio Themroc es el artífice de la decoración, con un interiorismo que combina muy bien la impronta rústica y la estilización vanguardista. La casa de campo y el ‘resort’. Es muy del gusto de las personas cosmopolitas, atraídas por el eclecticismo, por ambientes espaciosos y poco recargados, por un sentido del bienestar donde no hay plásticos de por medio. Como reivindican los promotores de La Donaira, «inspirar un diálogo sobre el diseño y la arquitectura inteligente, las artes, la agricultura en la era moderna y nuestro papel en el mundo natural».

La decoración combina los muros de cal y el arte contemporáneo, el mobiliario rescatado en mercados europeos y las artes decorativas tradicionales (vidrio, cerámica,…). Hay armonía entre tradición y modernidad, todo parece sintonizar y proceder de una misma génesis.

Distancia no es aislamiento. En La Donaira también se aplican las prevenciones sanitarias para evitar el contagio del coronavirus entre empleados, huéspedes y visitantes. Y no se confunde distancia física con distancia social. Hay tanto espacio y hay tantas opciones de estar a gusto, haciendo senderismo, o con bicicleta de montaña, o montando a caballo, o tocando el piano Steinway que hay en el salón, o paseando por las dehesas, o zambulléndose en el spa, o ensimismarse con cualquiera de las 350 plantas del jardín medicinal, o tantas otros alicientes al alcance de la mano, que todo ello impulsa también el diálogo durante un almuerzo o una cena en petit comité.

El pabellón destinado sobre todo a las sesiones de yoga y meditación, también se ofrecen ejercicios de respiración, de pilates, de mindfulness. Con unas vistas impresionantes de la Sierra de Grazalema.

Permacultura. Es uno de los conceptos básicos que se materializan en La Donaira para gestionarlo y vivirlo como ecosistema más puro posible. Huerto ecológico, respetando la forma natural de desarrollarse las plantas. Reintroducción de aves, mamíferos y árboles. Casi todos los ingredientes que se utilizan en su cocina proceden de la finca. Prima una dieta vegetariana pero también se puede comer carne. Producen vino, aceite, miel, quesos, leche de almendras… Todo es ‘delicatessen’ de allí mismo. La Donaira organiza talleres de permacultura, invitando a expertos internacionales en conservación del suelo y en agricultura regenerativa.

El comedor exterior, bajo un emparrado, donde se disfruta de día o de noche de la exquisita oferta culinaria realizada por chefs internacionales, basada en lo que se cultiva en la finca y abogando por una dieta sana.

Rescate de las abejas. Una de las iniciativas más singulares de La Donaira es el fomento de la apicultura para demostrar en la práctica que es imprescindible recuperar la relación armoniosas entre los seres humanos y las abejas. Los insectos más importantes para la sostenibilidad de nuestro planeta, por su función polinizadora, y que se están viendo diezmados por los componentes químicos que se utilizan en la agricultura industrializada. En La Donaira acreditan que desde su apertura hace 12 años no se han usado agentes químicos en el campo y, por contra, llevan a cabo un proyecto de mejora genética de las abejas, viviendo en un entorno donde recuperan la fortaleza de su sistema inmunológico. Hay 22 colmenas, de las que 7 están en árboles, 11 sobre el suelo, una con troncos en la huerta medicinal, y las otras 3 situadas en una cama de abejas junto al jardín. Donde tumbarse y, sin miedo, porque no pican, vivir la experiencia de relajarse con uno de los seres vivos cuya forma de organizarse ha fascinado desde tiempo inmemorial.

Campus de voluntarios. La Donaira, además de todo su personal senior contratado, incorpora cada año a un grupo de jóvenes voluntarios para ofrecerles aprender y convivir en un destino tan especial, alojándose dentro de la finca en yurtas. En sus convocatorias para seleccionar candidatos, con el fin de que estén al menos unos tres meses, se valora que unos tengan conocimientos de agricultura (olivos, vides, frutales,…), que otros tengan gusto por la jardinería (viveros, semillas,..), que otros estén avezados con el manejo de animales de granja (cabras, ovejas, vacas, pollos), y otros con los caballos, y así sucesivamente.

La Donaira también pone a disposición de los huéspedes su centro ecuestre, en el que crían caballos lusitanos siguiendo el método de la ‘doma natural’ para fomentar la felicidad de los animales y la comunicación instintiva con las personas.

 

Cría muy natural y amistosa de caballos. El susurrador de caballos, Seamus, irlandés, lleva la voz cantante. En La Donaira se crían numerosos ejemplares del caballo lusitano, considerado el caballo de silla más antiguo del mundo. Y tanto en los establos como en la pista de doma y en cualquier área de la finca, se fomenta una relación de máxima complicidad para que la convivencia y la equitación se basen en una receptividad recíproca, en un profundo conocimiento mutuo. Sin estrés. Es la doma natural. Y a quienes acuden a La Donaira por su potencial ecuestre, les depara una gran experiencia ser introducidos en esa manera de relacionarse, antes de disponer de un caballo para dar un paseo.

El pianista flamenco Diego Amador y su hijo Diego acompañándole en la percusión, durante su concierto nocturno al aire libre en La Donaira, el primero de los cuatro programados en el verano de 2020: dos de flamenco y dos de música clásica.

Conciertos bajo las estrellas. En el verano de 2020, son cuatro los espectáculos programados para disfrutar de la música por la noche al aire libre en un entorno tan alejado de lo convencional. El 11 de julio, concierto del pianista flamenco Diego Amador, cuyo talento le facilita integrar el compás de su cuna jonda con los ritmos y ecos del jazz, el tango y la canción. El 24 y el 25 de julio, la formidable violinista holandesa Rosanne Philippens, al frente de su sexteto, para interpretar una obra tan especial como ‘Noche transfigurada’, de Arnold Schönberg. Otro solista de alto nivel internacional, el pianista Julien Brocal, que ya maravilló en años anteriores en La Donaira, para tocar en esta ocasión una versión intimista del romántico ‘Concierto para piano n.1’ de Chopin los días 31 de julio y 1 de agosto. Y turno para el baile flamenco más tradicional el 15 de agosto con la joven Nazaret Reyes, hija de los artistas flamencos Cristóbal Reyes y Juana Amaya.

Como a La Donaira solo se accede con vehículos de la organización, que están preparados para transitar los caminos pedregosos haciendo el servicio ida y vuelta desde El Gastor, es necesario comprar las entradas con antelación, escribiendo por correo electrónico a info@ladonaira o llamando por teléfono al 680 654 454. La asistencia a los espectáculos incluye degustar vinos de gran calidad.