Pictury, edificios vivos Desde Los Palacios, esta compañía de visualización arquitectónica trabaja con los grandes estudios del mundo, de Norman Foster a Zaha Hadid. Su máxima, introducir una historia en el interior de los edificios para que cada proyecto cobre vida
Rumbo Ciudad

Los edificios están hechos para ser vividos. Una estación de tren, por ejemplo, es un lugar en el que se producen centenares de historias al minuto. Encuentros, despedidas, esperas, conversaciones. Bajo esta premisa trabaja Pictury, una empresa sevillana con sede en Los Palacios que se dedica a la visualización arquitectónica para los mejores estudios del mundo.

Los grandes arquitectos para los que trabajan les envían sus planos y ellos son los encargados de dotarlos de vida a través de imágenes y vídeos que muestran cómo será el día a día en su interior y en los alrededores una vez que sean construidos. Desde un sótano ubicado en el centro de la localidad sevillana han colaborado con firmas internacionales como Foster + Partners, Perkins + Will, Adrian Smith + Gordon Gill, HOK y DAR Group. Entre sus últimos trabajos destaca su primera colaboración con el estudio de Zaha Hadid, arquitecta fallecida el pasado mes de marzo, revelan a Sevilla World.

“Trabajamos desde Los Palacios, sí, pero nuestro mercado es el mundo”. Así se define profesionalmente Raúl Aibar, director de marketing y uno de los fundadores de Pictury. En 2010, se unió a Carlos Martín Peña y José Luis Edes Toro, CEOS de NeosMedia, una empresa del mismo sector que llegó a tener 22 trabajadores y que obtuvo reconocimientos como el 3D CG Architecs Awards (el Oscar en este campo) pero que se había visto azotada por la crisis hasta reducir su plantilla al mínimo.

“En septiembre de ese año estaban planteándose cerrar pero les convencí de que existía un nicho de negocio para el trabajo que venían haciendo”, recuerda. Tenían a su favor que no existiera tanta competencia como en otras especialidades y la clave era apuntar hacia el extranjero, pues hasta entonces sólo habían trabajado con clientes andaluces.

El inicio fue complejo. Aquellos eran los peores años para el emprendimiento y, ya en 2011, una nueva recaída casi fuerza su extinción. La suerte jugó un papel importante, justo cuando estaban a punto de desistir, una empresa londinense de marketing inmobiliario con la que habían contactado se interesó por su trabajo y fichó a todo el equipo. El empujón económico les valió para crecerse y fundar una nueva marca, ya con el nombre de Pictury.

“Creamos la web y empezamos a movernos fuera de España, sobre todo a través de redes sociales como Facebook y LinkedIn. Enseguida empezaron a llegar clientes de Dinamarca, Noruega, Estados Unidos…”. A finales del año pasado, todo el equipo, compuesto por 12 personas en la actualidad, abandonó la empresa inglesa para dedicarse en exclusiva al nuevo proyecto, cuyo volumen de trabajo se había multiplicado por cinco desde 2013 a 2015.

Uno de esos días, el nombre de Norman Foster se coló por la puerta de su oficina. El equipo del prestigioso arquitecto británico se había interesado por sus imágenes y quería saber sus honorarios. “Cruzamos varios mails y finalmente nos pidieron que viajara a conocerles”, rememora Aibar. Al cruzar el umbral del inmenso estudio acristalado que el Premio Pritzker tiene a la orilla del Támesis, a Aibar le temblaban las manos, pero salió de allí con el trato cerrado.

Unos meses después, habían elaborado el vídeo que recreaba el proyecto que Foster presentó al concurso para la estación de Montpellier. En él, una pareja se reencuentra junto al andén. Se abrazan, pasean, observan el ambiente, toman un café. Esta es el arma de Pictury, introducir un storyboard que otorgue frescura y realidad a los planos del edificio, como si se tratara de un spot publicitario que pueda permanecer en la memoria de aquellos que lo visualicen.

El de la estación de Foster es el proyecto más complicado que han acometido hasta la fecha. Sólo disponían de un mes para realizar la animación y habían recibido un modelo muy básico, lo que complicaba el trabajo. “El cliente decidió a última hora que quería imágenes reales y contábamos con una semana para grabarlas. Nos fuimos a Francia a rodar de un tirón, con un drone, sin posibilidad de trabajar varios días por si surgía cualquier inclemencia. Contratamos a una modelo de allí y, ya de vuelta, nos dijeron que en vez de a la chica sola querían una pareja. Faltaba muy poco para la entrega”.

El ingenio hizo el resto, se trajeron a la modelo, alquilaron un plató de croma en La Palma del Condado y contrataron como actor a míster Sevilla 2014. Al equipo de Foster le encantó el resultado.

 

 

Junto a los guiones, otra de las bazas de Pictury es su precio. A día de hoy están en una gama media. Son más caros que mercados como el chino pero ofrecen un servicio basado en los valores de la exclusividad y la calidad. “Buscamos ir al detalle, una cuestión que los estudios españoles no suelen tener en cuenta. Cuando trabajas con los internacionales, pueden pedirte elementos muy concretos dentro de la película o de la imagen. Por ejemplo, en un edificio de oficinas nos indican el porcentaje de personas asiáticas que debe aparecer o nos piden que la ropa que vistan sea informal y moderna a pesar de que estos personajes van a estar en un ambiente laboral”, especifica.

Les lleva en torno a dos semanas generar imágenes estáticas y cerca de dos meses producir un vídeo. En el segundo caso, el proceso es similar al del cine. En la etapa de preproducción crean el storyboard, deciden qué quieren contar, qué emociones van a transmitir, qué atmósfera (primaveral, invernal…) es más acorde para el proyecto e imaginan cómo será la vida dentro del edificio en cuestión.

Esta información pasa al cliente, que se la devuelve con matizaciones antes de que ellos diseñen el plano a plano del guión. Una vez que llegan a un acuerdo, entran en la fase de producción generando bocetos en 3D y grabando en un estudio. “Además, enviamos una pequeña animática sobre la que el cliente corrige, el contacto con ellos es fundamental”, sostiene.

“Hablar con el arquitecto o con la gente de su equipo es enriquecedor para el proyecto. Ahora estamos trabajando con César Pelli y agradecemos mucho que esté involucrado, porque sus comentarios nos permiten conocer todo el trabajo que hay detrás, los porqués de que un edificio tenga esa forma. Por ejemplo, estamos con un campus universitario de Kuwait en el que todo está relacionado con la historia y la geografía del país. Por ejemplo, presenta unas ondas que recrean la arena del desierto. De esta intrahistoria, cuanto más conozcamos, mejor. Los vídeos de arquitectura suelen ser muy informativos, y nosotros queremos aportarles emoción, algo de lo que nos cuesta convencer al cliente, sobre todo al español”.

Los arquitectos del equipo de Pictury se han formado en la animación casi de forma autodidacta. El nivel que ofrecen las academias que trabajan en este campo es inferior al que ellos manejan. “En un curso pueden enseñarte a crear la imagen de una vivienda unifamiliar; nosotros estamos con proyectos como un complejo de ocho rascacielos en Chicago. Ya sólo interpretar esos planos requiere una exigencia muy alta. Nos cuesta encontrar a personas con este perfil por lo que, a menudo, la formación se produce dentro de la empresa”.

El objetivo de Pictury es seguir creciendo poco a poco, no centrarse únicamente en aumentar el volumen de negocio sino en construir una base sólida y duradera. “La idea es ir incorporando más personas y asentarnos en Estados Unidos, que es donde tenemos más clientes, y quizás en un futuro plantearnos abrir una sede allí. Los estudios locales no están demasiado interesados en lo que hacemos, digamos que están un peldaño por debajo, pero es una cuestión nacional, la cultura visual en España no está tan avanzada como en otros países, esperemos que esta mentalidad vaya cambiando”.