M.C.

Fundada en 2012 en Madrid, en plena crisis, la startup Bluelife Battery, creada por Alfredo Omaña, es pionera en ofrecer servicios que alarguen la vida útil de las baterías, reduciendo su impacto ambiental y ahorrando al usuario los costes que implica tener que reemplazarlas. Fundamentalmente, en baterías de vehículos híbridos y eléctricos, I+D+i y proyectos de uso y reaprovechamiento de acumuladores energéticos. Su objetivo se comenta sobre tres R: reducir, reutilizar y reciclar.

Piensen en el peso que soporta la batería de un taxista en Sevilla. Hablamos de un equipo que está funcionando un mínimo de ocho horas al día y que soporta no pocos días del año temperaturas que superan los 40 grados. Claramente, no es lo mismo un taxi en Sevilla que en Galicia. Los aparatos de los vehículos de aquí sufren más que en otros lugares y  exigen al usuario un elevado coste por su renovación.

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De espíritu emprendedor, el sevillano José Manuel Plaza vio clara la oportunidad de negocio que ofrecía Bluelife, actualmente en proceso de expansión, y decidió articular la filial en Sevilla este mes de diciembre. Primero, había buscado en internet acerca de este tipo de tecnología. Fue así como llegó a la empresa. «Me puse en contacto con el CEO y me lié la manta a la cabeza». Estaba convencido de que funcionaría.

El taxi, donde los modelos híbridos son ya mayoría, sería su cliente principal. Este sector profesional venía demandando soluciones respecto al concesionario oficial. Con una tecnología propia, el sistema de Bluelife permitía un notable ahorro de costes. En vez de renovar la batería, una operación que puede alcanzar los 3.000 euros, ellos ofrecían alargar la vida de las de cada vehículo, revivirlas a través de una serie de procesos y de un testeo automático de carga y descarga. De esta manera, pasarían de ser un desecho a poder usarse como si estuviera prácticamente nueva.

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Ahorre de costes

«Ofrecemos una garantía de dos años y a un tercio del precio que cuesta una nueva en el mercado normal», explica Plaza. En su sede, situada en el Polígono Parsi, el cliente puede rejuvenecer la batería a diversos precios: lowcost, standard y premium. Entre los 380 y los 1.500 euros.

«La empresa nace tras un largo proceso de investigación en laboratorios. Actualmente hay competencia, sí, pero no está dando los mismos resultados«, distingue el director de Bluelife Sevilla. Él procedía del mundo de la electrónica y ha tenido que formarse en la tecnología que ofrece Bluelife. «Funcionamos por cita previa y ofrecemos un servicio especializado. Primero las testamos para ver cómo vienen. Nos centramos en cada caso en exclusividad y ponemos todos los medios para resucitarla. Hasta que no lo logramos, no empezamos con la siguiente», explica.

Ya tienen un acuerdo con la Federación Andaluza de Autónomos del Taxi y, posiblemente, firmen otro con su correspondiente e Extremadura. En unos días, han superado la decena de clientes. «Desde Madrid se encargan de estos acuerdos, así como de la publicidad y de la expansión, mientras nosotros les pagamos un canon por ello. Además, esperamos que funcione el boca a boca«, confía.

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Aplicación en otros sectores

Aunque de momento esta revolución ecológica está centrada en el sector del automóvil, Plaza sabe que esta tecnología puede aplicarse a otros campos. «Podemos regenerar baterías para equipos informáticos. Todo lo que sea recargable es resucitable. Por ejemplo, en los parques fotovoltaicos se podrían emplear baterías automovilísticas de segunda mano. O en otros equipos que no necesiten que funcionan al 100 por cien, como en iluminación». Un ejemplo, con Plaza se ha puesto en contacto la hermandad rociera de la Macarena, que quería que Bluelife estudiase una alternativa led para iluminar el simpecado y las carretas.

La idea de Plaza es implantar Bluelife en todas las provincias de Andalucía. De momento, ya han recibido clientes del otro extremo de la región. «Hemos hecho una gran inversión en el equipo. Nuestro taller es verde, está lleno de plantas, no se respiran gases ni humo, porque todo lo que se toca es electrónica. Se necesita una homologación para tocar los vehículos híbridos, porque trabajamos con alta tensión, esto no se puede hacer en un taller normal. En mi opinión, es una tecnología que acabará expandiéndose. Nosotros hemos sido los primeros en España».

Bluelife ha regenerado con éxito más de 1.000 bloques de baterías, que han demostrado que el método funciona. Actualmente, Bluelife Battery presta servicios a los usuarios de acumuladores energéticos a lo largo de toda la vida útil del mismo. Ofrece unos programas de mantenimiento y seguimiento que mantienen toda la operatividad y la capacidad de los acumuladores.