Blanca Manchón, lista para colgarse la medalla olímpica en Tokio La windsurfista sevillana, seis veces campeona del mundo, vuelve a los Juegos Olímpicos diecisiete años después de su debut en Atenas 2004
Rumbo Deporte
María Ángeles Guzmán

La sevillana Blanca Manchón, seis veces campeona del mundo de windsurf, ya ha puesto rumbo a los Juegos Olímpicos de Tokio 2021 como representante del equipo español en RS:X femenino. Es la segunda vez que la deportista compite en unas Olimpiadas: con solo 17 años debutó en Atenas 2004, donde se convirtió en la regatista española más joven de la historia en participar en unos Juegos y consiguió un diploma olímpico gracias a su octava posición en windsurf.

A pesar de ser de los méritos deportivos demostrados durante años de esfuerzo, Blanca Manchón ha tenido que luchar contra los prejuicios que sufren las deportistas profesionales. En 2016, cuando anunció que estaba embarazada, perdió el apoyo de sus patrocinadores. A los pocos meses de dar a luz, la atleta volvió a competir y ganó el Campeonato del Mundo de Windsurf de Salou, reivindicando que la maternidad no sea un motivo de discriminación. Su sexto título mundial le sirvió para ganarse la confianza de nuevos patrocinadores, entre ellos, las empresas Hero e Instituto Español.

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Una carrera deportiva colmada de éxitos

La vinculación de Blanca Manchón con el mar comenzó desde que era niña. Nacida en el barrio de Triana en 1987, su infancia transcurrió en una familia de navegantes. Tanto su padre Paco Manchón, como su madre María Antonia Domínguez y su hermano Curro, han sido y son deportistas apasionados del mar, el viento y las olas.

Con solo 6 años ya navegaba por el Guadalquivir a bordo de un Optimist y en la playa sobre una tabla a medida con una vela de dos metros. A los 10 años surcaba sola las aguas de Puerto Sherry, en El Puerto de Santa María (Cádiz). Su calidad era tal que fue incluida en el equipo infantil de la Federación Andaluza de Vela para participar en el Campeonato de España, punto de inicio de una trayectoria deportiva colmada de éxitos.

Con 12 años, en 1999, dio el salto de la tabla a la vela, la mistral, de rango olímpico. Este año conseguiría su primer podio internacional en el Mundial Martigues (Francia), donde se alzó con la medalla de plata en la categoría alevín. Blanca Manchón se consagra en 2004, cuando hace historia al convertirse en la regatista más joven en participar en unos Juegos Olímpicos con apenas 17 años, en Atenas 2004. Acabó clasificada en octavo lugar, un puesto que le valió un diploma olímpico.

La sevillana continuó entrenando en la piscina de su casa durante el confinamiento

Su indudable talento y calidad competitiva se toparon con una rival, paisana y compañera de club, Marina Alabau, que evitó que Blanca Manchón pudiera estar en las tres Olimpiadas posteriores, ya que la vela dispone un único participante por país en las regatas olímpicas. 

Su primer gran triunfo llega en el 2005 al proclamarse campeona mundial juvenil (Busan, Corea), campeona de Europa juvenil y campeona del mundo absoluta (Mondello, Italia) de la clase mistral. Este mismo año fue galardonada con el Premio Nacional del Deporte y en 2010 se le otorgó el Premio de Mejor Regatista del Mundo, un reconocimiento similar al Balón de Oro en el fútbol.

Blanca Manchón, madre y deportista de élite

Si bien la deportista sevillana no ha parado de acumular triunfos y medallas, en 2016 tuvo que hacer un obligado paréntesis en su carrera profesional. A los pocos meses de comunicar que estaba embarazada, perdió el apoyo de todos sus patrocinadores, que consideraron que «estaba acabada» y no confiaron en su potencial ni en sus proyecciones de futuro. «Cuando anuncié que iba a ser madre para mí era un año de transición. Tenía claro que quería hacer eso, pero mis patrocinadores ese año no me renovaron. En España, parece que, si una deportista se queda embarazada, es una deportista que está acabando su carrera, que está un poco acabada. Se ha demostrado que hay madres con medallas olímpicas y que volvemos, incluso, más fuertes. Personalmente, pienso que la imagen de que una madre vaya a unos Juegos Olímpicos es súper potente porque demuestra muchísimos valores», afirma la atleta en esta entrevista.

La windsurfista Blanca Manchón junto a su hijo Noah

Pese a este difícil contratiempo, Blanca Manchón no tiró la toalla y siguió compitiendo y ganando torneos. En 2017, a los siete meses de dar a luz y sin fuente de ingresos, Blanca Manchón disputó el Mundial de Windsurf de Salou (clase raceboard). Con una vela prestada y pagando el desplazamiento de sus ahorros, se colgó su sexta medalla de oro y demostró que, a sus 30 años, estaba en plena forma para afrontar un nuevo ciclo olímpico. Tras este triunfo, los patrocinadores volvieron a llamar a la puerta de la sevillana, que competirá en los Juegos Olímpicos de Tokio con el apoyo de la empresa onubense Instituto Español, el Club Náutico de Puerto Sherry y la firma de alimentación murciana Hero.

Tras una carrera de esfuerzo y perseverancia, lo único que le queda por conseguir es una medalla olímpica. Su retorno a las Olimpiadas, con 34 años, apunta a lo más alto, tanto en sus aspiraciones propias como en las de todo el equipo español de vela.

Imagen de la sevillana en Tokio

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