Graphenstone, cal y grafeno en la única pintura del mundo que absorbe CO2 La firma sevillana ha revolucionado el sector de la construcción sostenible con su pintura ecológica elaborada a base de cal y grafeno, de tanta calidad que ya se vende en 40 países de los 5 continentes
María Ángeles Guzmán

El presente de la construcción sostenible lleva firma sevillana. Con sede central en la localidad del Viso del Alcor, la compañía Graphenstone fabrica la pintura más ecológica del mundo, elaborada a base de cal artesana de Morón de la Frontera con nanofibras de grafeno. El resultado: un material más flexible y duradero, sin componentes tóxicos y con capacidad para purificar el ambiente y absorber CO2. Fundada en 2013 por Antonio León, licenciado en Ingeniería Química por la Universidad de Sevilla, la empresa Graphenstone ya se encuentra presente en más de 40 países de los 5 continentes, factura 5 millones de euros al año y su objetivo para 2025 es vender el 1% de la pintura mundial.

Con la tradición milenaria y con la tecnología del futuro

“Tres botes de 15 litros de una de nuestras pinturas eliminan más de 14’4 kilogramos de dióxido de carbono al año, lo mismo que un árbol adulto”. Así presenta Graphenstone su fundador, Antonio León. Todo un ejemplo de que en un sector como la construcción aún es posible la innovación. Y desde la localidad sevillana de El Viso del Alcor. Su aventura empresarial comenzó cuando, tras estar trabajando como director de tecnología en una importante firma de revestimientos en ámbitos español y marroquí, este ingeniero químico decide poner la primera piedra con la creación de Iedisa en 2009, la empresa en la que todo comienza.

Antonio León, CEO de Graphenstone

En plena ‘crisis del ladrillo’, la filosofía de Antonio León era crear un producto innovador, ecológico y que cambiara por completo el concepto de construcción eliminando materiales derivados del petróleo. Tras ensayar con diversas opciones, se alía con el empresario de Morón de la Frontera Isidoro Gordillo (propietario de Cales Gordillo), y comienza a utilizar la cal artesanal para desarrollar una linea de pinturas y morteros naturales. Una cal única con un ciclo de producción respetuoso con el medio ambiente, devolviendo al mercado una tradición milenaria que había quedado olvidada. La cal de Morón tiene el rango de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Tras obtener nuevos revestimientos ecológicos, naturales y sostenibles a base de cal, y mucho investigar lo que se hacía en mercados internacionales “verdes” como Alemania y Holanda, Antonio León añade a la ecuación grafeno en fibra, un material nanotecnológico de última generación. Tal y como señala en una entrevista en El País, “el producto natural o ecológico tiene un inconveniente: su gran debilidad. Un tomate ecológico te dura tres días, tiene poca durabilidad si no le metes ningún químico. Pues igual pasa con la pintura o el revestimiento, es muy frágil, muy débil, le falta resistencia”. “El grafeno es grafito, es mina de lápiz nanométricamente pulverizada que mezclamos con la cal. A ese tamaño, la punta del lápiz tiene una resistencia similar a la del diamante, pero al mismo tiempo tiene flexión”, añade.

Es por ello que, en 2013, y una vez encontrada la solución para añadir durabilidad a su producto sostenible, Iedisa da un paso adelante y se une con el laboratorio murciano Graphenano, el primer productor de grafeno a escala industrial. De esta “joint venture” surge Graphenstone, la única empresa del mundo que fabrica pintura con base de cal elaborada artesanalmente en Morón de la Frontera en hornos de leña como los que utilizaban los romanos y árabes, y a la que se le incorporan nanofibras de grafeno.

El resultado: una pintura ecológica, duradera y descontaminante

Este mix de sabiduría ancestral y conocimiento futurista ha logrado crear la primera pintura ecológica que, utilizando materiales nanotecnológicos de baja densidad y combinándolos con materiales naturales que controlan los agentes contaminantes, puede ser utilizado tanto en interiores como en exteriores.

Ecosphere, la variedad de pintura que absorbe CO2

Las fibras de grafeno otorgan a las pinturas y recubrimientos de Graphenstone propiedades innovadoras: conductividad térmica, gran dureza, homogeneidad, resistencia y flexibilidad. Este compuesto nanotecnológico actúa como una malla de soporte estructural a nivel molecular, lo que se traduce en mayor durabilidad y, por consiguiente, en un menor mantenimiento y un mayor ahorro. El resultado es una pintura sólida, transpirable, y que no se cuartea ni descascarilla.

Además de sus propiedades innovadoras, las pinturas de Graphenstone no solo evitan contaminar, sino que contribuyen a purificar el ambiente. Actualmente la firma cuenta con cuatro tipo de pinturas: para interior y exterior que absorbe dióxido de carbono; otra que elimina los contaminantes tóxicos y purifica el ambiente de las viviendas; y una cuarta con propiedades conductivas que protege frente a las radiaciones electromagnéticas, y además es antibacteriana, antimoho y antihongo. Todas estas condiciones hace que esté siendo una opción muy demandada en lugares como hospitales, guarderías o viviendas de particulares con conciencia medioambiental.

Expansión internacional de récord y con variantes para cada país

Para hacerse una idea de la penetración de Graphenstone en los mercados internacionales, solo hay que echarle un vistazo a su página web, disponible en más de 14 idiomas. Además, tiene en cuenta hasta las variantes del español en México, Colombia y otros países latinoamericanos, y las variantes del inglés británico y norteamericano. Pensando en el usuario, la firma sevillana tiene en cuenta la jerga sobre esta materia de cada uno de los países en los que vende su pintura ecológica. De igual forma, la formulación, el envasado, el etiquetado y la estrategia de marketing varían en función del país al que va destinado el producto.

Con medio centenar de empleados, y sede central en El Viso del Alcor, Graphenstone actualmente cuenta con una fábrica directa en Panamá, alianzas empresariales con socios en Malasia, Singapur y China, y acuerdos en Australia. Asimismo, sus productos se venden en 40 países de los cinco continentes, a través de acuerdos con las principales distribuidoras. Sus exportaciones representan el 90% de su facturación, siendo Asia y el Pacífico los mercados más importantes. Ante este crecimiento vertiginoso, Antonio León afirma que el secreto de su éxito radica en “ser la primera alternativa a nivel internacional que está fuera del circuito del petróleo” del que, asegura, “tiene los días contados”.

Las pinturas de Graphenstone visten ya el Museo de Bellas Artes de Sevilla, promociones de viviendas de Alemania e incluso la tienda de Zara en Manhattan (Nueva York). Su amplia gama de productos también ha sido seleccionada, entre muchos otros proyectos en todo el mundo, para la restauración de la Catedral de Panamá, el Palacio de Justicia de Ho Chi Minh City de Vietnam, el Sixth People’s Hospital de China, e incluso ha tenido su particular cameo en la popular serie ‘La peste‘, cuyos escenarios han sido desarrollados con productos Graphenstone y aplicados por Makropinturas.

Inversión para crear más materiales de construcción sostenibles

A pesar de esta presencia internacional, Graphenstone mantiene la apuesta por su tierra y recientemente anunciaba una inversión de cinco millones de euros para levantar un parque tecnológico en Mairena del Alcor, que estará operativo a lo largo de 2020. Se trata de un centro de I+D+i de carácter privado, construido íntegramente con materiales sostenibles, con el objetivo de poner a la localidad sevillana en el mapa de la revolución “verde” del sector de la construcción. El diseño del complejo tendrá similitudes con un parque tecnológico situado en las afueras de Óbidos, una pequeña ciudad portuguesa de gran encanto al norte de Lisboa, con una arquitectura plenamente integrada en el paisaje.